

El tipo de uva es determinante, pues aun en diferentes condiciones de clima y suelo, otorga al vino unas caracteristicas propias y peculiares.
Uva Cabernet-Suavignon, en los diferentes paises donde se cultiva, produce vinos con un aroma característico a "pimiento verde".
Uva Tempranillo, suele manifestar aromas característicos a frutos rojos del bosque (frambuesa, grosella, etc.), cuando es un vino joven.
Uva Moscatel, transmite al vino una variada suerte de aromas florales: jazmín. rosa, nardo.
Algunos tintos de crianza (sobre todo los grandes reservas) desarrollan aromas únicos, originales o de gran calidad, es lo que se suele denominar el "bouquet". Sensación de fuerza, complejidad, cuerpo, persistencia, muy agradables al paladar. La complejidad aromática de los vinos es infinitamente extensa.
Se han descrito más de 500 compuestos químicos aromáticos en él, siendo ciertos tipos de compuestos los que ocasionan los mejores o más frecuentes olores del vino. Estos son: aldehídos, alcoholes, ésteres, terpenos, ac. grasos, etc.
Estos compuestos químicos ya se encuentran presente en la uva, o se forman durante el proceso de elaboración y maduración del vino.
Algunos ejemplos:
Pirazinas.- Dan lugar a aroma a pimiento verde, muy típico de la variedad Cabernet-sauvignon.
Etilcaprilato.- Da lugar a olor a piña en la variedad Chardonnay.
Termenos.- Olores delicados e intensos en las variedades como Moscatel, Riesling, Pedro Ximenex, etc.
Aldehido Vanillico.- Olor a vainilla, típico del roble usado en la crianza en madera.
Aldehido Benzoico.- Olor a almendra amarga, muy típico de muchos vinos blancos.
Cumarinas.- Olor a heno cortado.
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